
Por Julián Contreras
Durante el desfile militar del 16 de septiembre, el movimiento de Blanco organizará una marcha en apoyo a la militarización del país. Están anunciando la asistencia de más de 50,000 personas con el uniforme del servicio militar en cuya playera se llevará estampada la leyenda: "El cielo, un soldado en cada hijo te dió". Esta campaña está dirigida, principalmente, a una clase media desplazada y duramente golpeada por la crisis, la cual, es facilmente convencida por el discurso militarista que pretende acabar con los pobres y no con la pobreza. Ellos se niegan a ver que la pobreza es la raíz del problema de la crisis de inseguridad que vivimos; sale más barata una bala que la rehabilitación, rehadaptación y educación continua de nuestros delincuentes, sale más barato generar comandos paramilitares, con la complicidad de nuestras autoridades, para exterminar a los pobres y marginados de nuestra sociedad, que brindarles un empleo digno; es preferible reprimir la inconformidad social, que atender las demandas sociales. Ellos no entienden que frente al hambre, una madre es capaz de robar para alimentar a su hijo; para ellos, el drogadicto pobre, el ladrón de barriada y el narcotraficante de pueblo deben ser exterminados, pero a los grandes capos, hay que darles una diputación, a los megaladrones de la nación, una pensión vitalicia presidencial, y a los narcoempresarios dejarlos trabajar.
Como ya lo reconocen distintos sectores, estamos en presencia de una guerra contra los pobres. Detrás de esta supuesta guerra contra el narco, que nunca termina porque no fue diseñada para terminar, se esconden las intenciones perversas de generar el temor paralizante de nuestro pueblo. Le tiene miedo al despertar conciente de los trabajadores.
Un constante bombardeo de propaganda fascista inunda nuestra ciudad, a través de espectaculares, spots de radio y tv, e incluso internet. Llaman a amar a nuestra ciudad, manipulando el elevado concepto del Amor. Intentan orientar una serie de actitudes frente al problema de la inseguridad que justifican la brutalidad del Estado. La hipocresía y el cinismo abrazan el corazón de nuestra ciudad, mientras en llanto estremecedor de una madre al perder su hijo, la orfandad de niñas y niños, la historia de aquel que es dado criminalmente por delincuente a través de la televisión, sus voces, no tienen cabida en los medios masivos de comunicación. Ahí sólo se escucha, la mentira, la simulación, el lacayismo periodístico, que denigra tan noble profesión por la que varios han pedido la vida en sus intentos de acercarse a la verdad.
Nuestras Autoridades siempre han mentido, pero el colmo de tanta barbarie discursiva, adornada de saco y corbata de seda, no puede menos de compararse con la propaganda NAZIEs cierto, el miedo es mayúsculo, pero es más grande la dignidad humana y la ineludible responsabilidad de defenderla, aun a costa de nuestras vidas, El estado parcializado a favor de los grandes intrereses trasnacionales, debe darse por enterado, que no le tenemos miedo, que las balas no matan las ideas.
Les propongo que el 16 de septiembre, usemos una camisa Roja, como símbolo de la sangre derramada por tantos mexicanos en su búsqueda de Justicia y libertad. Detengamos en el galope del Fascismo en nuestra América
Organicemosnos pacificamente, civilizadamente, para enfrentar esta barbarie.
"Porque la verdad es revolucionaria, las cosas como son y por su nombre".


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