Autor: Víctor Orozco
Enviado por: Víctor Orozco
El pasado 23 de junio, Julián Le Barón, deudo por el asesinato de varios familiares y amigos, le espetó al presidente de la República a boca de jarro: “¿Quiere ser recordado como el presidente de los 40.000 muertos?". Es seguro que el actual ocupante de Los Pinos no desea quedar así en la memoria colectiva. ¿Pero, podrá evitarlo?. En otras circunstancias, pero compartiendo la misma suerte por lo que hace al sitio que les reserva la historia, tampoco Gustavo Díaz Ordaz hubiese querido asociar su gestión presidencial a un crimen. El 1 de diciembre de 1969, en su quinto informe de gobierno dijo, engolando al máximo la voz: “Reitero, a nombre del Pueblo y del Gobierno, la gratitud nacional para el guardián de nuestras instituciones, y exalto, una vez más, la inquebrantable lealtad, la estricta disciplina y el acendrado patriotismo de sus miembros. Por mi parte, asumo íntegramente la responsabilidad: personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del Gobierno en relación con los sucesos del año pasado”. Se refería a la represión del movimiento estudiantil de 1968 y sobre todo a la matanza del dos de octubre en Tlatelolco. La recepción a las palabras del jefe del ejecutivo fue apoteótica, diputados y senadores, puestos de pie, le brindaron un aplauso interminable y México entero los imitó…el México formal, el de las cúpulas que dirigían a las instituciones, a las agrupaciones patronales, campesinas, obreras, de banqueros, de comerciantes, de burócratas, etcétera, etcétera, encuadradas dentro del aparato corporativo del Estado. El otro México, el real, no fue unánime: unos, que hacían mayoría, permanecieron indiferentes o mascullaron en silencio, impotentes ante el cinismo del Presidente, otros lo reprobaron y lo denunciaron en todas partes donde pudieron, algunos concluyeron que el régimen no dejaba otro camino que la lucha armada y actuaron en consecuencia, otros más, -pequeñas y activas minorías-, se pusieron a fundar partidos políticos, publicaciones, sindicatos y organismos de masas independientes.