Pasará tiempo antes de que se olviden estos años aciagos para los mexicanos. Quizá se recuerden junto con otros fatídicos en nuestra historia: al de 1917-18 se le conoció como el “año del hambre” por la falta de cosechas y los estragos de la pandemia de gripe, también llamada influenza española. Mucho más atrás, el de 1848 no sólo trajo consigo la derrota frente a Estados Unidos con la mutilación del territorio, sino un profundo sentimiento de frustración colectiva, que seguramente contribuyó a bajar las defensas ante la epidemia de cólera morbus que mató a miles en todo el territorio.
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Enviado por Víctor Orozco
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