Por Víctor Orozco
Cuando el gobierno anuncia nuevos impuestos o aumento en las tasas de los existentes, se despliega una ola de reprobaciones, por la convicción de que el grueso de los montos recogidos, servirá para cebar a una alta burocracia insaciable y parásita, en la cual forman filas buena parte de los legisladores. También se comparte la opinión general que el sistema fiscal es sumamente disparejo, pues una minoría de privilegiados colocada en la cúspide de la pirámide social paga poco o nada, mientras que la enorme masa de asalariados o desposeídos de bienes, soportan las cargas mayores y desde luego, sin recibir casi nada a cambio, pues siguen sin escuelas, hospitales o seguridad pública.
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Enviado por Víctor Orozco
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