Por Carlos Murillo González
En solidaridad con el maestro Gustavo de la Rosa Hickerson
La ratificación de Arturo Chávez Chávez como procurador es un acto ofensivo, insensible y de graves consecuencias para la que quedaba de estabilidad social y credibilidad política en este país. Es un insulto para las víctimas del feminicidio, una incongruencia que anuncia lo debilitado y sin rumbo de la presente e ilegítima administración federal; también muestra de nueva cuenta la calidad de la política elitista de México, los rasgos de una plutocracia plenamente identificada con intereses particulares ¿será también una advertencia para activistas y movimientos sociales de lo que podemos esperar para la segunda parte del sexenio?
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